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Actualidad Inmobiliaria

15 de Mayo de 2012

Ataque "ochentoso": la cotización del dólar paralelo se dispara y el mercado ya anticipa nuevas restricciones

En la plaza oficial cuesta $4,46, si bien es un valor figurativo, ya que no se puede comprar. Así, se paga $5,28 por el blue y $5,76 por el "conta con liqui". Sorprende que aun con la soja cotizando por las nubes crezcan los controles. ¿Qué se espera para cuando no entren los "sojadólares"?

Por Fernando Gutierrez - Producción Mariano Jaimovich

En la "city" porteña ya prácticamente no hay dudas: la brecha entre el dólar oficial y el paralelo no es un fenómeno circunstancial ni pasajero.

Por el contrario, el ahora 18% que separa al tipo de cambio oficial ($4,46) del blue ($5,28) y el 29% que lo distancia del "conta con liqui" ($5,76) son vistos por los analistas y operadores como un margen que no sólo no caerá sino que podrá agrandarse en el tiempo y adquirir características parecidas a las del mercado de los años '80, con desdoblamiento cambiario permanente.

"El manual de economía dice que se debería depreciar más la moneda, pero el Gobierno prefirió tomar otras vías", afirma Nicolás Bridger, analista de la consultora Prefinex.

En su visión, "la restricción a la compra persistirá y la brecha entre la cotización entre el mercado paralelo y la que muestran las pizarras de bancos y casas de cambio se ampliándose".

Pero no es el único que vislumbra este panorama. La mayoría de los analistas observa una correlación directa entre las limitaciones que encuentra el público para hacerse de divisas y la disparada en los mercados alternativos de compra.

"La diferencia cambiaria va a incrementarse, en la medida en que los controles oficiales aumenten", es el pronóstico del economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut (h).

Pero esta relación directa entre brecha y restricciones no es el único factor que emerge como causal del problema: también lo es el retraso en el tipo de cambio y, claro está, la inflación.

"El peso se ha fortalecido frente a todas las divisas en términos reales, es decir, considerando el índice inflacionario. Contra la moneda brasileña, se apreció un 24% en un año; contra el dólar un 10%; y en relación con el euro un 19%", observa Gabriel Caamaño Gómez, del Estudio Ledesma.

La contracara de una moneda local robustecida es, justamente, la de un billete verde que se ha ido abaratando y haciéndose más accesible para el bolsillo de los argentinos.

Y ese coctel entre "activo barato" pero, a la vez, "vedado para la compra", no hace otra cosa que hacerlo más atractivo y demandado en el mercado paralelo. "Cada vez faltan más divisas y la gente quiere atesorarlas", destaca Caamaño Gomez.

Una brecha con larga vida
El Gobierno enfrenta actualmente uno de los escenarios más complejos en materia cambiaria en los nueve años que lleva la gestión K.

Es consciente del malhumor que genera en la sociedad argentina el haber cerrado la canilla a la compra de dólares. Y de los riesgos que implica el hecho de que la brecha vaya en aumento.

En un intento por reducir esa diferencia, el Banco Central está tratando de acelerar el cansino ritmo devaluatorio que venía llevando en los últimos meses.

Y esos "tres centavitos mensuales" que venía aumentando en promedio el billete verde desde noviembre pasado se convertirían en unos "cinco centavitos por mes", según proyectan analistas.

Y esto no sólo está vinculado con "asuntos internos", como el atraso cambiario, o el intento de reducir la brecha. También pesan cuestiones externas, como lo es el debilitamiento de la moneda brasileña, que obliga al Gobierno también a debilitar al peso frente al billete verde, para no perder más competitividad cambiaria.

"Pareciera haber dado inicio una respuesta de la política económica a la aceleración de la tasa de devaluación en Brasil", afirma el influyente economista Miguel Bein que, dicho sea de paso, ajustó sus proyecciones al alza y ve una divisa estadounidense cotizando a $4,88 para diciembre, lo que marca una devaluación del 13% para todo el año, en vez del 11% inicialmente previsto.

Incluso, varios economistas creen que podría terminar el 2012 más cerca de $5, lo que marcaría un ritmo de suba de unos 7 centavos por mes.

¿Alcanza?
Lo llamativo es que, aun en este último caso, los analistas no creen que la corrección resulte suficiente como para cerrar la brecha, ya que pronostican que el "blue" podría llegar a $6 para diciembre, de no producirse cambios en el actual escenario.

Uno de quienes proyecta esos niveles es Ramiro Castiñeira, analista de Econométrica, para quien "desde el momento en que se instauraron las restricciones, la diferencia entre ambos mercados no hizo otra cosa que ampliarse".

"La cuestión es muy simple: el tipo de cambio informal es el que marca la intención de la gente de hacerse de dólares", subraya el analista.

Para Castiñeira, hacia fin de año convivirá un dólar oficial de $5 con un "blue" de $6, en el marco de una economía donde "las divisas que entren por concepto de exportaciones serán sólo para el Banco Central".

Lo cierto es que el súbito "cierre de la canilla" que dispuso el Gobierno la semana pasada para el público minorista causó una gran sorpresa.

A fin de cuentas, se había generado una expectativa respecto de que podría sobrevenir un "afloje", en virtud de que el Gobierno parecía tener más oxígeno, por el efecto combinado de la soja más cara, la reforma del Banco Central y la disponibilidad de nuevas "cajas", como la de YPF.

Pero la inesperada reacción oficial dejó al desnudo dos cuestiones:

• Primero, que -tal como están planteadas las cosas hoy día- ante el menor atisbo de apertura del "grifo" (oferta), la demanda por dólares crecerá a niveles difíciles de predecir.

• Segundo, que las necesidades de caja oficial parecen ser mayores que las que en algún momento se llegaron a pensar.

En relación con el primer punto, cabe destacar que aun con la canilla cerrada la fuga de divisas sigue alta, habida cuenta de que se potencian otros mecanismos.

"Pese a los esfuerzos del Gobierno por frenar la salida de capitales, el dato es que los dólares siguen saliendo. Si tenemos en cuenta las operaciones de contado con liquidación hoy se siguen yendo u$s1.500 millones a u$s2.000 millones mensuales", observa el analista internacional Jorge Castro.

Cabe recordar que el "conta con liqui" es la forma -legal por cierto- de sacar divisas fuera del país: se compra un titulo público o acción que cotice aquí y en el exterior, se paga en pesos en el mercado local y se vende afuera, de modo que los dólares quedan depositados en una cuenta externa (para saber cómo se calcula su cotización haga clic aquí).

En relación al segundo punto (faltante de caja) el consultor financiero Salvador Di Stefano señala con particular contundencia: "El Gobierno se comprometió a pagar la deuda pública y tiene por delante vencimientos muy altos. La incertidumbre en la calle es elevada y si no prohíbe la compra de dólares, no podrá pagarla".

También, vinculado con el debilitamiento de la caja oficial, un reconocido empresario off the record señala: "Llama la atención que aun con una soja cotizando a u$s510 las necesidades del Gobierno sean tan grandes".

¿La soja ya no alcanza?
El diagnóstico preocupante, entonces, es que el momento que muchos temían finalmente llegó: ni siquiera una soja por encima de u$s500 resulta suficiente para cubrir las necesidades y sostener el crecimiento.

"Aquella economía en la que nos habíamos acostumbrado a vivir, en la que sobraban los dólares, se terminó el año pasado. Ahora, la Casa Rosada necesita u$s6.000 millones anuales para pagar la deuda, y no alcanza para cubrir estas obligaciones externas y, al mismo tiempo, satisfacer la demanda de la gente", afirma Castiñeira.

De momento, nadie ve la posibilidad de un colapso financiero, pero sí un "cambio de prioridades" respecto de a quién debe proveerse primero de divisas, donde el perdedor será el ahorrista.

Con este marco, uno de las interrogantes que surge es si, ante una eventual aceleración en la suba del dólar oficial, las urgencias del Gobierno podrían verse aliviadas (dado que cada billete verde que dejen las exportaciones se traduciría en más pesos para financiar el gasto público).

Y la opinión de los analistas es que el "atraso cambiario" percibido por la población sigue siendo demasiado fuerte como para ser neutralizado por unos centavos más en la cotización oficial.

"El problema es que a $4,50, la demanda de dólares es muy superior a la oferta. El Gobierno se resiste a ajustar ese desbalance por precio y, en cambio, apuesta a reequilibrar la ecuación racionando la demanda", indica el economista Federico Muñoz.

Pero detecta en esa política un "pecado de base" difícil de arreglar: "El tiempo le juega en contra. Con el correr de los meses el exceso de requerimiento de divisas tenderá inexorablemente a acentuarse, pues en tanto la inflación corra por encima de la devaluación, el dólar se percibirá como un activo cada vez más barato".

Y es ahí donde surge otro interrogante particularmente inquietante: si en este segundo trimestre del año, que en los papeles es el más desahogado desde el punto de vista financiero -porque la AFIP cobra Ganancias y, sobre todo, porque se produce la gran liquidación de divisas proveniente de la cosecha agrícola-, ¿qué quedará entonces para el segundo semestre, cuando la escasez de dólares se haga más notoria?

"La estacionalidad de la exportación agrícola y la demanda de dólares del sector público para pagar bonos, que será en el segundo semestre, puede hacer pensar que los controles se van a intensificar todavía más", arriesga Maximiliano Castillo.

Otras opiniones comparten el tono sombrío: "Hasta tanto no se decida a atacar el problema inflacionario, el Gobierno está forzado a redoblar a perpetuidad las apuestas represivas", enfatiza Muñoz.

El peligro del "efecto manada"
Hay otros ingredientes que los expertos del mercado tienen en cuenta: más allá de las urgencias financieras, hay una cierta lógica propia en los controles para la adquisición de dólares que lleva a que el nivel de "apriete" tienda a ser cada vez mayor.

"En realidad, no es que se necesite una corrección cambiaria enorme para corregir el atraso. El problema es que cuando se difunde el temor empieza el comportamiento de manada, ingresamos en el terreno de lo irracional y ahí no hay análisis técnico que importe", observa el economista de un banco que se ubica en el "top ten" del mercado local.

"Las señales que está dando el Gobierno es que de esta situación no se va a salir con un afloje, sino con mayores controles. Y, a pesar de que en el discurso digan que el Banco Central tiene reservas suficientes, se comportan como si ocurriera todo lo contrario", agrega el empresario consultado.

Desde esta visión, las "hipótesis de conflicto" que se plantean los ejecutivos de finanzas respecto de cuáles pueden ser los próximos pasos del Gobierno en materia de restricciones son inquietantes: van desde la prohibición de adquirir dólares para la compra de inmuebles hasta nuevos recortes de los derechos de turistas argentinos en el exterior.

Desde la city porteña no se descarta siquiera que la operatoria del "contado con liqui", hoy el instrumento preferido para fugar divisas del país, pueda ser seriamente limitado.

En tanto, el mercado está tomando nota de la actual actitud del Gobierno.

Y ello no solamente se evidencia en el aumento de la brecha, sino también en los cambios en las modalidades contractuales, como por ejemplo algunas operaciones inmobiliarias atadas al pago en cuotas y en dólares en las que ya se está ofreciendo como alternativa de cancelación el hacerlo con acciones o bonos que coticen en la plaza local, siempre que éstos también lo hagan en el exterior.

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